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Marihuana – Fase de Crecimiento

marihuanaminiEl crecimiento vegetativo de la marihuana es el periodo comprendido desde la germinación de la semilla, cuando ésta muestra sus dos cotiledones y surge la raíz, hasta el comienzo de la fase de floración. Es sin duda la fase más importante de la vida de la planta, cuando se da el crecimiento radicular y cuando la planta necesita más cuidados y control. El crecimiento vegetativo determinará el tamaño final que tendrá la planta, y es necesario que éste se dé en las mejores condiciones para conseguir una buena cosecha. Si la planta pasa hambre, sed, o sufre otros impedimentos ambientales estará condenada y difícilmente podremos sacarle todo su potencial por mucho que la cuidemos en su fase de floración.
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A pesar de que hay gente que realiza todas las fases del cultivo en la misma maceta, es más aconsejable hacerlo en distintas macetas a lo largo de todas las fases de cultivo. Esto permitirá que la planta crezca más rápidamente y en mejores condiciones. En el momento en que la planta haya acabado su proceso de germinación, cuando haya desarrollado un par de hojas fuertes y unas pequeñas raíces debemos de trasplantarla a una maceta más adecuada para sus requisitos de crecimiento.  Ésta es una operación muy delicada en la que debemos causarle el mínimo “estrés” posible a la planta. La tierra debe de estar seca para sacar la planta fácilmente del recipiente y que cuando la saquemos la tierra no se nos desprenda por el peso y dañemos las raíces.

Hay que tener en cuenta que las raíces de la planta a esta altura de su crecimiento son extremadamente finas y tiernas, así que es importante tocarlas lo menos posible. Es también conveniente trasplantarla bien avanzado el día o por la noche, evitando el sol y las altas temperaturas que podrían dañarlas. En la base del nuevo tiesto donde vamos a trasplantar la planta colocaremos una capa de gravilla drenante, dejando huecos para que pueda escapar el agua, y lo llenaremos del sustrato elegido, pero evidentemente no hasta arriba, ya que la planta que vamos a trasplantar llevará tierra. Una vez trasplantada la planta regaremos abundantemente para que la tierra se impregne bien con la raíz y la mantenga húmeda. Una buena idea es inocular micorrizas o endomicorrizas (hongos beneficiosos) que van a mejorar la salud de nuestras raíces.

Al igual que en la fase de germinación, en la de crecimiento también hay unas condiciones idóneas de temperatura y humedad que debemos controlar escrupulosamente, además de otros factores como son la luz, el aire y la alimentación. Si bien las plantas de marihuana son capaces de soportar temperaturas que van de los 12 a los 38 grados centígrados, la temperatura en la fase de crecimiento debe oscilar entre los 18ºC y los 28ºC, siendo 24 grados la temperatura idónea, al igual que en la fase de germinación. En cuanto a la humedad del ambiente debe estar entre el 60% y el 80%.

El aire del espacio de cultivo ha de renovarse asiduamente para que la cantidad de CO2 contenida en éste sea lo más próxima posible al aire del exterior. Para conseguir esto deberemos instalar una entrada de aire (lo ideal sería que este aire viniera del exterior, pero también podemos filtrarlo de la misma habitación en caso de que ésta sea lo suficientemente espaciosa y esté bien ventilada) y una salida para éste. Además, el aire en el interior del sistema deberá ser movido con un ventilador para que no se formen bolsas de aire y asegurar así que llegue aire fresco a todas las plantas.

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Las plantas de marihuana, como cualquier vegetal necesita abundante luz para crecer correctamente, además de una determinada intensidad. Esta necesidad es fácilmente proporcionable mediante medios artificiales, exponiéndolas a una luz de sodio de 400W y más tarde 600W en un régimen continuo de, al menos, 18 horas. Este régimen puede oscilar y llegar incluso a ser de 24 horas, pero en este caso la planta no descansa, así que no es conveniente (siempre es mejor seguir el ciclo natural). Debemos mantener siempre los horarios estrictamente en medida de lo posible, ya que si bajamos las horas de luz a las que está expuesta la planta, ésta bajará sus niveles de fitohormonas naturales para favorecer la floración.
Evidentemente la planta del cannabis, como todo ser vivo, necesita nutrirse, y es aquí donde tenemos gran variedad de estimulantes y complementos vitamínicos con los que podemos enriquecer a la planta y mejorar su crecimiento. Durante el crecimiento la planta necesita un aporte suficiente de Fósforo y Potasio, pero es sobre todo el Nitrógeno el nutriente básico durante este periodo. Además de estos tres elementos imprescindibles en la dieta alimenticia de la planta (Potasio, Fósforo y Nitrógeno) y de otros micronutrientes, es fundamental el aporte de otros complementos vitamínicos, como estimuladores radiculares (un buen desarrollo de las raíces es fundamental) y complementos nutritivos con elevado contenido en citoquinina y giberelina.

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A pesar de todas las indicaciones que os hemos dado, la planta como ser vivo, es impredecible. Podemos estar proporcionándole los nutrientes y cuidados necesarios para su correcto crecimiento y aun así la planta manifestar alguna clase de carencia de origen desconocido para nosotros. Por ello, os recomendamos que ante cualquier duda consultéis a un experto en la materia, tu grow shop de confianza.

2 comentarios

  1. gracias sirve

  2. Luego de que la semilla con el centimetro de raiz lo pase a la tierra, Cuando debo comenzar a darle la luz?
    Hay que darle la luz cuando todabia ni salio de la tierra?
    hay que darle la luz una vez que este verde? hasta entonces hay que darle oscuridad?

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