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Esquejes

Propagación: Esquejes de tus plantas

EsquejesLa propagación de una planta es producir otra planta genéticamente idéntica a ésta a partir de partes vegetativas, y conseguir de este modo tener esquejes para futuras cosechas a partir de una planta madre. Esto es posible ya que muchas de las células de los tejidos vegetales adultos poseen la capacidad de multiplicación y diferenciación celular, y pueden estructurar nuevos tallos y raíces.

 Alimentaremos la planta madre de la que vamos a sacar los esquejes con productos ricos en nitrógeno las semanas previas a sacar los esquejes. Ésta debe de tener al menos un mes antes de sacar los primeros esquejes, y puede ser mantenida en periodo vegetativo “eternamente”, pero teniendo en cuenta que este procedimiento debilita a la planta, así que conviene dejarle tiempo para que se recupere. Podemos obtener esquejes de cualquier parte de la planta, con tal de que contengan al menos una yema en fase de crecimiento, aunque las ramas finas de la parte baja enraízan más fácilmente.

Esquejes2Para hacer esquejes cortamos un tallo apropiado (de 5 a 8 centímetros) en un ángulo de 45º y raspamos la parte de abajo para que asimile más fácilmente. Quitamos las hojas de abajo, pero dejamos al menos una en la parte superior para que pueda respirar. Podemos cortar el tallo por debajo  del tercer nudo y quitarle las hojas de los dos nudos de abajo. A continuación, les cortamos las puntas a la hoja u hojas restantes para que el esqueje no se deshidrate por esa zona, y dejamos el extremo cortado del esqueje un rato en un vaso de agua mientras realizamos el resto de tareas para que se vaya hidratando. Por último impregnamos el extremo raspado con hormonas de crecimiento y lo ponemos a enraizar en el sustrato que hayamos elegido.

 Para que enraícen los esquejes hay distintos métodos según el sustrato y las hormonas de crecimiento elegidas.

 El sustrato es el medio físico en el cual la planta desarrolla el sistema radicular, y ha de estar limpio, húmedo y aireado. Podemos elegir varios tipos teniendo en cuenta que deben retener bien el agua, drenar con facilidad para mantener la oxigenación de la raíces y mantener los valores de Ec y pH adecuados. Este sustrato puede ser inerte, como la fibra de coco, la lana de roca o la perlita; orgánico, como las turbas o los residuos forestales (la corteza de pino es el más común); o también podemos utilizar como “sustrato” la misma planta madre junto con alguno de los sustratos anteriores, si utilizamos el método de acodo aéreo. En este último método no debemos cortar un esqueje si no que pelamos el trozo del tallo por dónde íbamos a cortar, de manera que la rama sigue unida a la planta madre. En esta zona pelada le aplicamos las hormonas de crecimiento escogidas y envolvemos la zona con lana de roca o alguno de los sustratos comentados, humedeciéndola y sujetándola al tallo con alambre o hilo. A continuación envolvemos con papel de aluminio la zona para que no entre la luz y vamos humedeciendo con una jeringuilla según convenga. En unos 15 días (dependerá mucho de las condiciones meteorológicas, y de la hormona de crecimiento que utilicemos) habrá enraizado, así que cortamos por debajo de la zona, de manera que tendremos el tallo ya enraizado en el sustrato y podremos colocarlo en una maceta o donde queramos.

En cuanto a las hormonas de crecimiento con las que impregnaremos la zona raspada del esqueje, podemos escogerlas en polvo, en forma líquida o en gel, siendo en gel el método que recomendamos. Estas hormonas sellan la zona del tejido raspado resguardándolo del aire y ayudando a que broten más rápido las raíces de los esquejes, por lo que la planta se enraizará con facilidad. Hemos de tener en cuenta que cuantos más días tarde el esqueje en enraizar, más posibilidades hay de que éste se pudra y tengamos que desecharlo. Una vez tenemos la zona cortada del esqueje impregnada con hormonas de crecimiento, lo plantamos en el sustrato elegido y presionamos la base levemente.

femenina_marihuana_flores_prefloresCon los esquejes ya plantados en el sustrato y enraizados, debemos colocarlos en un propagador para poder controlar así sus condiciones de crecimiento. La temperatura puede oscilar entre 18 y 28 grados, siendo 24ºC la idónea, y conviene aumentar progresivamente varias veces al día la temperatura para estimular el crecimiento de las raíces. Humedeceremos los esquejes dos veces al día manteniendo siempre un margen de humedad relativa del 60% al 80%. Los esquejes necesitan un nivel de luz bajo (luz fluorescente blanca), en un periodo aproximado de 18 horas de luz y 6 de oscuridad.

Otro método de clonación de nuestra planta, sin necesidad de hacer esquejes es la micropropagación. Ésta consiste en conseguir una descendencia genéticamente idéntica a partir de un trozo cualquiera de la planta madre. A este tipo de propagación in vitro también se la conoce como preserva genética. Para ello, depositaremos estos fragmentos en tarros que expondremos a luz artificial controlando la temperatura que puede oscilar entre los 21 y 23 grados. Vigilaremos también las horas de luz, y en cuanto al medio de cultivo estará compuesto de sales minerales, reguladores de crecimiento, vitaminas, agua, azúcar y agar. En primer lugar, preparamos la planta madre proporcionándole durante semanas condiciones óptimas de sanidad, un control de la nutrición y del riego, asegurándonos un nivel de nutrición y desarrollo óptimo de los fragmentos que utilicemos. Tras la desinfección de los mismos, colocaremos nuestros fragmentos, en un medio de cultivo estéril. En una semana o quince días se iniciará la regeneración de nuevos tejidos vegetales iniciándose así el ciclo de cultivo in vitro, durante el cual subcultivaremos dividiendo o resembrando los brotes que hayan surgido en tarros o frascos situados en lugares adecuados que nos permitan mantener las condiciones adecuadas de higiene y desinfección. Cuidando estas condiciones que inciden sobre el crecimiento se pueden conseguir resultados exponencialmente positivos. Tras la fase de multiplicación, los brotes pueden ser trasplantados a un medio libre de hormonas de crecimiento (o que sólo contenga del tipo de las auxinas).

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